Se levantó a media mañana, cuando hacía horas que tendría que haber estado en la oficina.
Ese día no llamó para dar una excusa, ni envió un correo más o menos exculpatorio desde el ordenador de casa. No miró siquiera el despertador, sino que salió a la calle con otro aire, a otro ritmo.
En su camino, se cruzó con la vecina que siempre le había odiado y, tras vacilar un segundo, pasó de largo sin saludar… y se sintió bien.
Puso la casa en venta y dejó el móvil como contacto. Quedó con ella -la de toda la vida-, a la que hacía ni se sabe cuánto tiempo que no miraba bien del todo, y la dejó.
Compró ropa de colores raros para sentirse distinto aunque fuese por un día. Vendió el coche y, con el dinero, compró un billete en el primer tren.
Ese día, en el tren, nació con el deseo eternamente retrasado que por fin se cumple. Y murió también, al menos un poco, en el sueño de vida que sí se cumple y resulta ser el de otro.
El azar parecía jugar con el destino empeñándose en traspapelar los objetivos vitales de la gente, o acaso –pensó- nos empeñamos en vivir el deseo de otros como si fuera propio.
Y si así fuese, ¿A quién le habría estado robando el éxito para conseguir su propio fracaso?
domingo, 12 de junio de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
If I would only remember
If I would only remember what I was thinking about yesterday while trying to get asleep…. If I could only reproduce here the torrent of words that came to my mind, forming an insane story about spirits, merits, adventures and discredits gained by different characters in their crazy attempt to deserve a place in history.
Those were good times when it was easy to come up with a new idea, when pretty much everything was yet to discover for humankind and brilliant minds appeared every now and then under the shape of scientists, journalists, or any other sort of advance professionals.
How have we come to this point in time? How have we left our own experiences and desires be the grave for our future? How can we be so blind?
If I could only remember how it was when, as I child, I was planning what to do in the year 2000, I would perhaps refurbish my plans, recreate my life and let ideas spring freshly again…
Now everything seams to be over, even If I know the whole thing has just started. Now, having a little jewel I will never be able to really deserve, it comes to me so easily the forgotten set of self conceived limitations that affected me back in the past, and all I would like to achieve in life as of today is letting her be free of them, or any other similar…
I guess everyone who is a parent feels the same way, but nevertheless it keeps on being a concern for me as if there was no other girl in the world but her.
Now here is the train, and the landscape… and this feeling of being tired that prevents me from smiling…. I wish I was not here even if in the past I enjoyed traveling a lot… not any more because of the frequency, and most of all because of the certainty that what I leave behind every time I am away is precious… is a perfect slice of time and experience I will never have the chance to live again, even If I can live other similar ones… never again.
Those were good times when it was easy to come up with a new idea, when pretty much everything was yet to discover for humankind and brilliant minds appeared every now and then under the shape of scientists, journalists, or any other sort of advance professionals.
How have we come to this point in time? How have we left our own experiences and desires be the grave for our future? How can we be so blind?
If I could only remember how it was when, as I child, I was planning what to do in the year 2000, I would perhaps refurbish my plans, recreate my life and let ideas spring freshly again…
Now everything seams to be over, even If I know the whole thing has just started. Now, having a little jewel I will never be able to really deserve, it comes to me so easily the forgotten set of self conceived limitations that affected me back in the past, and all I would like to achieve in life as of today is letting her be free of them, or any other similar…
I guess everyone who is a parent feels the same way, but nevertheless it keeps on being a concern for me as if there was no other girl in the world but her.
Now here is the train, and the landscape… and this feeling of being tired that prevents me from smiling…. I wish I was not here even if in the past I enjoyed traveling a lot… not any more because of the frequency, and most of all because of the certainty that what I leave behind every time I am away is precious… is a perfect slice of time and experience I will never have the chance to live again, even If I can live other similar ones… never again.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Ni un alma sola
Imagina que vas por un parque y conoces a una madre. Una normal, pero más guapa... más joven y más triste. Imagina que te pones a jugar con su chaval aprovechando que él mismo te la da oportunidad con una mirada piílla. Tras un rato cruzas una mirada con la madre... y ya habéis saltado la barrera.
¿Cuántas historias podrían haber comenzado así?... Supongo que hubiese sido posible que yo fuera un depravado, o un recalcitrante en busca de cobijo y compasión. Ella podría haber sido una asesina en serie o una madre soltera desesperada por compartir la pesada carga que un mal novio la dejó en su momento.
Todas esas hubiesen sido, estoy seguro, estupendas historias… pero no, la mía no fue así.
Una mañana Ella llegó acompañada por un hombre que la cogía de la mano. Vi en sus ojos (los de él) felicidad y en los suyos (los de ella) algo que me devolvió a mi infancia. Algo como la inseguridad que siente un niño cuando por primera vez acude a casa con un suspenso en el boletín de notas. Ese algo me preocupó y decidí seguirles.
Tras abandonar el parque por la avenida del Norte, giraron a la derecha (como yendo hacia mi casa precisamente). Recorrieron la calle de la mano y conmigo detrás hasta la tercera esquina. Ahí se despidieron con un apretón de manos y cada cual fue por su lado. Yo la seguí desde lejos, pero simplemente llegó hasta un portal y desapareció.
Al día siguiente volví a encontrarlos, y le seguí a El cuándo se despidieron en la esquina de mi calle. Anduvimos durante tres manzanas más hasta que se detuvo ante un local en el que entró. Espere mirando desde lejos sin poder ver el cartel del local durante más de vente minutos, hasta que abandone la esperanza de verlo salir de nuevo y me atreví a acercarme.
Casi me sentía como un espía mientras franqueaba los treinta metros que me separaban de aquella tienda y durante un momento me arrepentí me inmiscuirme así en la vida de la gente… pero eso trajo a mi memoria de nuevo la mirada de nerviosismo, y seguí caminando hasta ver que le local tenía un cartel en la puerta que rezaba “Ni un alma Sola, S.L”
¿Cuántas historias podrían haber comenzado así?... Supongo que hubiese sido posible que yo fuera un depravado, o un recalcitrante en busca de cobijo y compasión. Ella podría haber sido una asesina en serie o una madre soltera desesperada por compartir la pesada carga que un mal novio la dejó en su momento.
Todas esas hubiesen sido, estoy seguro, estupendas historias… pero no, la mía no fue así.
Una mañana Ella llegó acompañada por un hombre que la cogía de la mano. Vi en sus ojos (los de él) felicidad y en los suyos (los de ella) algo que me devolvió a mi infancia. Algo como la inseguridad que siente un niño cuando por primera vez acude a casa con un suspenso en el boletín de notas. Ese algo me preocupó y decidí seguirles.
Tras abandonar el parque por la avenida del Norte, giraron a la derecha (como yendo hacia mi casa precisamente). Recorrieron la calle de la mano y conmigo detrás hasta la tercera esquina. Ahí se despidieron con un apretón de manos y cada cual fue por su lado. Yo la seguí desde lejos, pero simplemente llegó hasta un portal y desapareció.
Al día siguiente volví a encontrarlos, y le seguí a El cuándo se despidieron en la esquina de mi calle. Anduvimos durante tres manzanas más hasta que se detuvo ante un local en el que entró. Espere mirando desde lejos sin poder ver el cartel del local durante más de vente minutos, hasta que abandone la esperanza de verlo salir de nuevo y me atreví a acercarme.
Casi me sentía como un espía mientras franqueaba los treinta metros que me separaban de aquella tienda y durante un momento me arrepentí me inmiscuirme así en la vida de la gente… pero eso trajo a mi memoria de nuevo la mirada de nerviosismo, y seguí caminando hasta ver que le local tenía un cartel en la puerta que rezaba “Ni un alma Sola, S.L”
jueves, 1 de julio de 2010
El Buscador...
Este no es mío sino de Jorge Bucay, pero me pegué el gustazo de contarlo en el pasado Maratón de cuentos de Guadalajara, y aquí está el resultado (sólo audio...). Debajo tenéis el texto original.
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras; la rodeaba por ocmpleto una especie de valla pequeña de madera lustrada.
... Una portezuela de bronce invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción:
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.
Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:
Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.
El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares, un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años...
Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.
Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano se sonrió y dijo:
- Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...
Cuando un joven cumple 15 años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgado al cuello.
Y es tradición entre nosotros que a partir de allí,, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anota en ella:
a la izquierda, qué fue lo disfrutado...
a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media? ...
Y después ... la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana? ...
¿Y el embarazo o el nacimiento de su primer hijo ... ?
¿Y el casamiento de los amigos ... ?
¿Y el viaje más deseado ... ?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano ... ?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?.... ¿horas?, ¿días? ...
Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos.... cada momento.
Cuando alguien muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de los disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO .
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras; la rodeaba por ocmpleto una especie de valla pequeña de madera lustrada.
... Una portezuela de bronce invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción:
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.
Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:
Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.
El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares, un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años...
Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.
Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano se sonrió y dijo:
- Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...
Cuando un joven cumple 15 años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgado al cuello.
Y es tradición entre nosotros que a partir de allí,, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anota en ella:
a la izquierda, qué fue lo disfrutado...
a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media? ...
Y después ... la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana? ...
¿Y el embarazo o el nacimiento de su primer hijo ... ?
¿Y el casamiento de los amigos ... ?
¿Y el viaje más deseado ... ?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano ... ?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?.... ¿horas?, ¿días? ...
Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos.... cada momento.
Cuando alguien muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de los disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO .
lunes, 9 de febrero de 2009
Aquella noche
Aquella noche, al llegar a su casa la encontró distinta. Igual que por la mañana pero a la vez, de algún modo, totalmente ajena.
Sabía que un silencio amoroso hubiera sido el mejor compás para un diálogo que sólo podía tener consigo misma y sin embargo cada tarde, al salir de la oficina y tomar el camino a casa imaginaba su mirada y su abrazo que sin conocer echaba en falta.
¿Cuándo se dio cuenta de que la había perdido? Quizá fue el día en que comprendió que jamás podría ayudarla.
domingo, 8 de febrero de 2009
Un tornillo (Encontrado por Izvor... gracias!!!)
Como jugando con esto y aquello, en uno de esos momentos de aburrimiento sumo que seguramente todo el mundo tiene a veces, comencé a jugar con un tornillo que sin saber cómo cayó en mis manos. ¿Alguna vez os habéis fijado en un tornillo?. Yo comencé a girar el mío y observé la evolución de la rosca. Empieza, va girando en una dirección fija, siempre avanzando en el mismo sentido, penetrando el sustrato y cumpliendo una misión vital, poco a poco pero sin pausa hasta que entra del todo... o hasta que llega a una imperfección de la rosca, una pequeña muesca que dificulta la entrada, y que normalmente se salva presionando un poco más fuerte con el destornillador... aunque a veces habréis roto un tornillo de tanto apretar, deformando la cabeza y dejándolo atascado para siempre, ¿verdad?... Hay muescas demasiado grandes, que impiden definitivamente que el tornillo se aloje en el lugar para el que fue elegido, y hacen que parezca que todo el camino andado hasta ese momento no sirve en realidad para nada.
Estaba pensando en eso, pensé en las imperfecciones de mi vida... en las que he pasado, superado o esquivado... en las que sé que vendrán y, ¿cómo no?, en la gran imperfección que me parará para siempre como si fuera un tornillo.
Sé que esa imperfección es tan impredecible como inevitable, y qué mi rosca no durará, seguramente, todo lo que cabía esperar al principio, pero me encantaría saber cuándo llegará, me encantaría llegar al final de mi rosca sabiendo que hice lo que vine a hacer aquí.
¿Habéis jugado alguna vez con un tornillo?
Estaba pensando en eso, pensé en las imperfecciones de mi vida... en las que he pasado, superado o esquivado... en las que sé que vendrán y, ¿cómo no?, en la gran imperfección que me parará para siempre como si fuera un tornillo.
Sé que esa imperfección es tan impredecible como inevitable, y qué mi rosca no durará, seguramente, todo lo que cabía esperar al principio, pero me encantaría saber cuándo llegará, me encantaría llegar al final de mi rosca sabiendo que hice lo que vine a hacer aquí.
¿Habéis jugado alguna vez con un tornillo?
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